La muerte (inevitable) de las despensas y almacenes

¿Que está faltando?

Aunque tienen muchos puntos positivos, incluso algunos que nos remiten a nuestros más tiernos recuerdos de infancia, los almacenes, despensas y autoservices tienen también muchos puntos negativos y es justamente estos últimos que los llevarán a una desaparición muy breve. El principal punto negativo es la falta de profesionalización y como consecuencia de la falta de éste, otros puntos negativos se vuelven evidentes.


Hay que profesionalizarse

Las despensas, almacenes y autoservices están condenados a morir. A pesar de ser una tradición en Paraguay, a pesar de haber movimientos y campañas para mantenerlos vivos, aún así, esas formas de comercio están a punto de desaparecer. Los Grandes supermercados no son exactamente la amenaza para este tipo de negocio, sino los Mini Markets. ¿Es porque? Los Mini Markets, a pesar de no tener una atención personalizada y calurosa como en los comercios de naturaleza familiar, están mejor estructurados y siguen el modelo de los grandes supermercados, sólo que a pequeña escala. Mientras que los grandes supermercados suelen tener doce, dieciocho y hasta veinticuatro cajas (o más), los Mini Markets tienen como máximo cuatro o cinco cajas. Siempre cuentan con carnicería, panaderia y verdulería  y su espacio físico es menor e internamente están bien organizados y las mercancías están bien distribuidas y posicionadas de tal forma que el cliente que entra para comprar sólo un producto o dos, acaba siempre recordando comprar más algunas cosas y, al final, sale con al menos media docena de productos.  Hay un personal para atender al cliente en caso de que el mismo tenga alguna dificultad en encontrar algún producto y siempre hay empleados en las cajas para completar la compra de forma mucho más ágil que en los establecimientos familiares y siempre proveen el ticket (factura legal) que para muchas personas actualmente es importante, ya que permite la comprobación de gastos a efectos de impuesto sobre la renta personal.


Si no, va a morir

A medio y largo plazo, la diseminación de establecimientos con el concepto de Mini Market va a llevar a suceder en Paraguay lo mismo que ocurrió en Brasil: la muerte de los comercios de naturaleza familiar. En Brasil, en muchas regiones, ya no existen las ‘vendinhas’, ‘empórios’ y ‘armazéns’. Fueron engullidos por los supermercados. Sólo para esclarecer, supermercados en Brasil, son los Mini Markets del Paraguay, son establecimientos con un máximo de 6 cajas. Ya lo que son llamados de Supermercados en Paraguay, en Brasil son llamados HiperMercados, caso del Condor, Big, Carrefour, etc. Las actuales políticas gubernamentales orientadas al crecimiento de la economía en el país, acaban por crear facilidades y atraer a muchos empresarios extranjeros con gran experiencia en el sector de los pequeños mercados, y que al llegar aquí, se enfrentan a ese vacío, o sea, o hay gigantes, o hay las pequeñas despensas, almacenes y autoservices. ¿Qué van a hacer estos empresarios? Establecer cada vez más, negocios con el concepto de Mini Market, igual a los que ya existen actualmente en Asunción, las redes CityMarket, Día%, y Biggie Express. ¿Qué pasará con los negocios familiares? Los que no se profesionalizan, van a morir, van a desaparecer. Esta es la triste realidad. Si quieren permanecer en el mercado, tendrán que obligatoriamente profesionalizarse.


Resistencia a los cambios

Visito diariamente varios de estos tipos de comercio y lo que he percibido es una enorme resistencia a los cambios. Es un enorme complejo de Gabriela. “Había una canción en los años ochenta en Brasil, que se llamaba ‘Gabriela Cravo y Canela [Gal Costa]’ y un fragmento de la letra decía exactamente eso: “Yo nací así, yo crecí así y soy así, voy a ser siempre así, Gabriela, siempre Gabriela”. Muchos dueños de negocios familiares son verdaderos ‘gabrielones’. Nacieron así y van a morirse así. No se permiten cambiar. Tienen verdadero horror a los cambios. Si alguien entra en su establecimiento para ofrecerle algo nuevo, algo que podrá impactar directamente su negocio, ellos atienden de la siguiente manera: Casi no dan atención al visitante y les dicen: después te llamo, gracias señor, dale Señor. Si el visitante intenta hablar algo más, repiten la misma cosa pero ahora con más énfasis. Después te llamo, gracias señor, dale señor. La impresión que queda al visitante es que quieren deshacerse de él. Una persona que conduce un negocio nunca debería cerrarse a las nuevas maneras de conducir su propio negocio, pero curiosamente se cierra, y haciendo eso, está escribiendo y firmando la sentencia de muerte de su propio negocio.


No hay gestión

La mayoría absoluta de los pequeños negocios familiares, carece de una metodología de gestión. Por otra parte, la gestión es una palabra distante de la realidad de los dueños de esos negocios. Sólo compran mercancías y luego las venden. No poseen registro de entrada ni de salida, tampoco saben cuánto pierden por cuenta de pequeños hurtos, mercancías estropeadas o vencidas. También no tienen ni idea de cuánto están ganando. Si consiguen pagar sus compromisos mensuales y aún les queda algún dinero, entonces el negocio va bien, no les importa cómo. Aún es común para esos dueños de negocios, la práctica del fiado, que en los establecimientos de mayor porte es inexistente. Algunos afirman que es un diferencial para los clientes, pero el hecho es que, los mismos clientes que compran fiado en los pequeños negocios familiares, compran a dinero o tarjeta en los establecimientos mayores, o sea, llevan el dinero a los grandes y se aprovechan de los pequeños. Y con el tiempo, el fiado hace los pequeños negocios inviables y acaba por llevarlos a la quiebra. Además, no hay siquiera un sistema de gestión del fiado, es todo en la base de la libreta mismo. ¿Y la atención, entonces? Aunque la principal característica del negocio es la atención personalizada y calurosa, pero ya pasé por situaciones en las que el dueño del negocio estaba ocupado atendiendo a vendedores y al memo tiempo al teléfono, y me dejó esperando por mucho tiempo. No había tampoco un funcionario capacitado para agilizar la atención. Yo casi dejé allí las mercancías y me fui, faltó poco. Esto no és bueno para ningún negocio.


No hay pasión

Es muy común en estos negocios encontrar estantes antiguos, cosas penduradas por las paredes, algunas por el suelo mismo, o sea, no hay una preocupación con el orden y la disposición de las mercancías para facilitar al cliente, porque en muchos casos el cliente ni siquiera tiene el acceso a las mercancías, es el dueño que tiene que recogerlas y entregar al cliente. He visto algunos lugares donde todavía se utilizan balanzas antiguas, aquellas de puntero y mecánicas. Computadora en el punto de venta, ni pensar, como máximo una calculadora para sumar la compra del cliente. No hay una preocupación en agregar tecnologías al negocio. El máximo que se ve en materia de tecnologías más modernas, son las heladeras y los congeladores. Las heladeras porque se suministran (comodato) por los proveedores de bebidas y gaseosas, y los freezers porque son una necesidad imperativa debido al clima cálido. En el más, ninguna otra tecnología se agrega al negocio. Analizado por un perfil más psicológico, no hay, por parte de los dueños de esos tipos de negocio, pasión por sus propios negocios. Los negocios les sirven sólo para su propia supervivencia y nada más. Si hubiera un poco de pasión por el negocio, cada dueño de negocio querría que su negocio fuera mayor que el del otro, más bien surtido, mejor equipado, mejor gestionado. Creo que cualquier dueño de un negocio al comparar el suyo con el de otro, le gustaría decir: “el mío es mayor que el suyo”. pero para eso es necesario pasión por el negocio, gustar del negocio, invertir en el negocio y no apenas servirse del negocio. Vea en el link abajo un ejemplo de pasión por su negócio.

http://infonegocios.com.py/infogourmet/la-despensa-un-pedacito-de-paraguay-en-berlin


Resumen

En resumen, la gran verdad es que, si los dueños de almacenes, despensas y autoservices quieren ver sus negocios continuar funcionando, es imperativo que se profesionalizen. Es imperativo que busquen modernizar sus negocios, pero sin descaracterizarlos. Es imperativo que agreguen tecnología a sus negocios. Es imperativo que adopten un sistema de gestión para continuar conduciendo sus negocios con buen desempeño. Si no se profesionalizan, van a morir y, dentro de diez a quince años como máximo, serán sólo un recuerdo en la memoria del pueblo paraguayo.

 

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